viernes, 29 de enero de 2016

Curso.- 5. Astronomía griega (1)


Los babilonios tuvieron una astronomía floreciente durante los tres últimos siglos a. C. y desarollaron la aritmética.  No les interesaba construir una teoría del Universo que diera cuenta de los movimientos de los astros sino aplicar métodos puramente numéricos [que es tanto como decir "aritméticos", como se ve en éste pasaje del capítulo anterior: "Su matemática era esencialmente numérica, aritmética (…)."]  para poder predecir fenómenos celestes.  La mentalidad de los griegos los llevó más bien a plantearse teorías del Universo.

Platón planteó a sus discípulos la siguiente pregunta: ¿qué conjunto de movimientos circulares y uniformes pueden explicar los movimientos de los planetas?  Esta pregunta implica la suposición de que el Universo es algo racional, un "cosmos", que significa "orden" o "universo", un ente que puede ser penetrado y comprendido por el intelecto, es decir, cuyos fenómenos son susceptibles de estudio, pero no sólo es racional sino que además posee simetría, belleza y armonía.

[Para los griegos la esfera era la forma "perfecta", el círculo la figura "perfecta", con lo que aplicaban en eso un criterio meramente estético, que no era nada "racional".  Los filósofos de nuestros días dirían que de nada se puede afirmar que sea algo "perfecto" a secas, sin señalar para que resulta "perfecto", cual es el propósito de la cosa.  Como ejemplo está la cuchara sopera, el implemento perfecto para levantar cantidades pequeñas de líquidos o semilíquidos y llevárselos a la boca, pero no tan perfecto para cortar ciertos alimentos sólidos demasiado duros, tocar un tambor, clavar una puntilla o arar, e incluso ridículo como batuta de director de orquesta.  Entonces, ¿acaso no habría que decir que si insistían en atribuir movimientos circulares a los astros era porque su Universo, supuestamente un Ente "racional", les parecía más bien la obra de un Gran Artista con un sentido de la belleza bien desarrollado?  Hay más, porque resulta que para quien crea en la existencia de un Ser que Se manifiesta en ese Universo que vemos será evidente que no es apenas el Gran Artista o apenas el Gran Científico sino además también el Gran Ingeniero, el Gran Matemático, el Gran Hechicero, el Gran Dramaturgo y el Gran Comediante.  Los masones se Lo imaginan como el Gran Arquitecto.  Por eso en sus documentos siempre aparece al comienzo esta frase: "A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo" (pero apenas las iniciales, seguida cada una de tres puntos que forman un pequeño triángulo equilátero [aquí triángulos  rectángulo porque el teclado del aparato no permite hacerlos de otra manera]): "A.:L.:G.:D.:G.:A.:D.:U.:").

También hubo en la Grecia antigua alguien que rechazaba como irracional la idea de un universo finito.  Fue Arquito (Archytas en inglés), un contemporáneo de Platón que además de filósofo era también político y matemático.  Planteó un experimento mental (lo que en inglés llaman un thought experiment [ver en el capítulo anterior mi comentario intercalado sobre Galileo en la Torre Inclinada de Pisa]) y se dijo: supongamos que pudiera yo ir caminando hasta llegar al límite del Universo y que se me ocurriera hurgarlo y perforarlo con el extremo de mi cayado (como el del peregrino del famoso grabado de origen desconocido que decora éste blogo, un caminante que logra llegar al límite del Universo, la esfera de las estrellas, y descubre los engranajes ocultos).  ¿Qué pasaría?  ¿Desaparecería el extremo del bastón?  Arquito afirmaba que sería paradójico que no pudiera uno extenderlo más allá, dada la naturaleza del espacio tal como lo conocemos, asi que, al hacerlo, el Universo quedaría con su límite aumentado un poco, podríamos repetir la acción, y así sucesivamente, en una situación absurda, por ende no puede existir un límite. 

Algunos lo consideran como el alegato más convincente a favor de la infinitud del Universo.  No lo creían  ni Platón ni Aristóteles, y en nuestra época tampoco los que conciben el espacio con geometrías no euclidianas en un universo finito pero sin bordes.  Esto  suena  intuitivamente igual de absurdo porque, ¿cómo puede haber algo espacial rodeado de algo no espacial?  ¿Cómo concebir Todo Lo Que Existe sumergido en el Océano de la Nada, siendo que la nada es, por su propia definición, lo no existente? 

En cambio sí lo conciben los de la teoría de la Gran Expansión: dizque antes de la misma no existían ni el tiempo ni el espacio --¿acaso no ocupaba ningún espacio su "átomo primordial" del tamaño de una uva, y acaso puede pensarse en un instante sin que haya habido un instante previo?--, y dizque el Universo no se expande hacia un espacio previamente existente, sino que crea el espacio al expandirse indefinidamente y a la velocidad de la luz, y más allá no hay nada, ni hubo un tiempo antes de la Gran Expansión

Además pretenden deshacerse olímpicamente de la paradoja del no-tiempo y el no-espacio queriendo hacernos creer que no tiene sentido preguntarse que hay más allá del borde del espacio en expansión, que hubo antes de comenzar a expandirse, o que habrá después del Gran Apretón, Gran Estrujamiento o Gran Colapso (que en inglés llaman Big Crunch o Big Squeeze), suponiendo que la expansión se detenga eventualmente y haya un retroceso hacia la condición inicial.

Nada se opone (nihil obstat) a la posibilidad de que eventualmente se descubra que se está interpretando mal las observaciones.  Pronostico que se verá algún día que la expansión es apenas una manifestación de un universo pulsante con un ritmo "cardíaco" eterno que se encuentra en la fase de diástole y que la contracción subsecuente o sístole no termina nunca en un estrujamiento monstruoso, con todo lo que vemos reducido al tamaño de una Uva Primordial.  ¡¡¡Qué tal que éste mismo año se detenga la Diástole Cósmica y pasemos a la Sístole!!!  Se imagina uno ya los titulares de la prensa sensacionalista: "¡¡¡COLAPSO INMINENTE DEL UNIVERSO!!!"

Se lo podría comparar también al pulmón que respira, inhalando y exhalando al infinito.  Es mi prodigiosa teoría del Universo Cardíaco, Universo Pulmonar o Universo Fuelle.  Lamentablemente el comité de los Premios Nobel no los otorga a meras teorías sino a descubrimientos e inventos, así que lo que tengo que hacer ahora es apresurarme a conseguir evidencias definitivas, antes de que alguien se me adelante.  En estos casos tampoco creo que pueda uno patentar la Gran Idea, porque nada agrega al P.I.B. nacional.       

Kant, en sus "antinomias de la razón pura", mostró como se puede presentar una prueba tanto de la finitud como de la infinitud del tiempo, o "eternidad".  Son conceptos inasibles.  Al tratar de anlizarlos siempre se topa con aporías (dificultades lógicas irresolubles).  No es posible comprender la naturaleza última de esos dos conceptos que parecen ser los más sencillos y  elementales de todos: "tiempo" y "espacio".  Al final de éste capítulo se incluye como anexo la respectiva antinomia kantiana.

Es cómico ver como los materialistas de la era soviética afirmaban rotundamente la veracidad de de la infinitud temporal y espacial del Universo, siendo que es un concepto más bien místico.  Como buen ejemplo de eso está éste pasaje del libro Los tesoros del firmamento (Editorial Mir, Moscú, 1.967, p. 34), de F. Ziguel, uno de los astrónomos soviéticos más destacados: "Toda la experiencia, toda la práctica humana y, en particular, toda la historia de la astronomía, confirman evidentemente la doctrina del materialismo dialéctico respecto a la infinidad del universo en el tiempo y en el espacio."

Era la época en la que todo científico soviético se sentía en el deber de justificarse ideológicamente siempre que escribía un libro.  Otro científico de los más sobresalientes de la URSS, A. Oparin, que tanto contribuyó a la discusión sobre el origen de la vida, inicia su obra clásica El origen de la vida con un capítulo extenso de 15 paginas que no es sino propaganda ideológica y ostenta el impresionante título de "La lucha del materialismo contra el idealismo y la religión en torno al apasionante y discutido problema del origen de la vida".  A mí me resultó mucho más apasionante ese capítulo que el resto del libro, que se esfuerza por explicar su intrincada teoría  de los "coacervados", uno de los cuales dizque logró el prodigio de convertirse en la primera célula viva y Madre de Todos Nosotros.

En realidad igual de místico resulta lo de la Expansión prodigiosa de la Uva, que fue, muy apropiadamente, la idea de un cura cosmólogo, el belga Georges Lemaître, que llamaba la teoría su "hipótesis del átomo primordial" o del Huevo Cósmico.  Mejor dicho, todo en cosmología no es otra cosa que misticismo.  De todos modos el tal huevo es más bien el Huevo Cómico, porque ridículo, a más no poder.]            

¿Cómo se imaginaban ese "cosmos"?  Se lo imaginaban esférico [¡inevitablemente!], y en su límite exterior estaba el cielo, al cual se adherían las estrellas.  [No recuerdo ya donde leí acerca de la idea de que la última esfera de esa Gran Cebolla que era el universo griego no era cristalina como las demás sino opaca, con agujeros por donde se veía la "quintaesencia", un Gran Fuego que rodeaba las otras capas del Universo y era el quinto elemento, del que estaban hechos todos los cuerpos celestes.  Entonces en esa versión las estrellas no están adheridas a la última esfera cristalina sino que son lucecitas que se ve a través de agujeros.  Personalmente me parece más hermosa esta versión.]  En el centro de esa esfera estaba la Tierra, cuya forma esférica parece haber sido aceptada desde los pitagóricos, antes de Platón.

Aristóteles presentó varias pruebas de la esfericidad de la Tierra, de las cuales vale la pena mencionar dos.

1)  Durante los eclipses lunares el contorno de la sombra sobre la Luna es circular.  (El límite entre la luz y la sombra sobre la superficie de la Luna se llama "terminador".) 

[Me tenía dudando éste asunto desde hacía 30 años, hasta que ahora, por fin, habiendo decidido pasar todo el curso a la Red, y llegado a éste capítulo, decidí investigar y comprobé hace poco (fue en la madrugada del domingo enero 24, hacia las cinco y cuarto) que el razonamiento es adecuado.  El problema era que me preguntaba si acaso la sombra de un borde, fuera curvo o recto, no se vería sobre una esfera siempre curvo.  Siendo ya de noche, saqué mi globo terráqueo menudo (uno chino barato de plástico con tajalápiz en la base, comprado en la Panamericana, como el catalejo antedicho), que haría las veces de Luna, un globo terráqueo de "icopor" de alguna tarea escolar que encontré tirado por ahí en algún prado, con las distintas zonas de latitud señaladas toscamente, que sería mi Tierra, y una linterna de mano coreana con pila recargable y diodos emisores de luz (LEDs, o light-emitting diodes), muy potentes, que sería mi sol.  (Ahora todo nos llega de Asia: también mis gafas de leer y mi módem, ambas cosas hechas en China, mi televisor Sony Trinitron, que parece ser eterno y milagrosamente autorreparable [es un cuento largo], mi cámara digital Fujifilm, mi reloj despertador Casio de cuarzo armado en Tailandia, mis tallarines de arroz tailandeses, algunas prendas de vestir y no recuerdo que más.)  Apagué la luz de la lámpara de mesa y pude ver que el borde del globito de icopor proyectaba siempre una sombra curva sobre el otro globo, mientras que la sombra del borde de un libro era recta excepto cerca de los bordes opuestos del globo, ya muy lejos del centro del mismo.  (La luz de la lámpara era demasiado débil como para poder formar sombras nítidas sobre el globo porque el bombillo quedaba demasiado lejano, detrás de la pantalla de la lámpara, o "caperuza" como le dicen algunos.  Resultaba imposible retirarla para poder acercar el par de globos al bombillo.)  ¡Mi primer gran experimento científico!]  

2)  Cuando uno se mueve hacia el norte o hacia el sur aparecen estrellas que antes no se veía y desaparecen otras.  Si un viajero se desplaza hacia el norte verá aparecer estrellas nuevas en el horizonte norte mientras que otras desaparecerán bajo el horizonte sur, y si se desplaza hacia el sur verá que por el horizonte sur aparecen nuevas estrellas y por el horizonte norte desaparecerán otras, y es natural, porque el horizonte del observador se desplaza a medida que viaja.

Éste es un argumento de peso, convincente, a favor de la esfericidad de la Tierra.





Un observador sólo puede ver las estrellas que están por encima de su horizonte.  Si se desplaza desde A hasta B verá aparecer estrellas que antes no veía (y que están situadas en el área sombreada superior), ya que están por encima del horizonte del observador en B pero debajo del horizonte del observador en A, mientras que desaparecerán las que están debajo del horizonte del observador en B pero estaban por encima del horizonte cuando el observador estaba en A (situada en el área sombreada inferior).  A las estrellas situadas en el área intermedia, entre las dos áreas sombreadas, se las ve desde ambos lugares porque están por encima de ambos horizontes. 



El problema de Platón tiene implícito un cosmos que está sujeto a leyes y que supone una Tierra esférica inmóvil en el centro de la gigantesca esfera a cuya superficie interior están sujetas las estrellas.  A algunos filósofos se les ocurrió que si los astros se mueven como lo hacen de este a oeste en un movimiento diurno, la Tierra podía estar girando sobre su eje [en sentido contrario, está claro, hacia el este, que se lo define actualmente como "el sentido de rotación de la Tierra", algo ya señalado en el capítulo 2], y que si el Sol y los planetas se desplazan con respecto a las estrellas [o sea, sobre el fondo de estrellas, un movimiento que no es aparente sino para quien observa los astros y registra su posición, aunque sea mentalmente, entre las estrellas día a día durante algún tiempo (en el caso del Sol es posible eso observando el orto o salida y el ocaso o puesta heliacales de las estrellas, tema ya expuesto en el capítulo 3)] la Tierra podía estar moviéndose en una órbita, pero estas ideas no tuvieron ningún impacto en la corriente principal de la astronomía griega.

[Uno se pregunta quien fue el primero en notar ese movimiento discreto de los planetas sobre el fondo de estrellas, y donde sucedió.  Pudo haber sido un campesino de los que madrugan a laborar a las cuatro de la madrugada, que se percató de lo rápido que cambiaba de posición Mercurio, el más apresurado de todos los planetas.]

Aristóteles las refutó y convenció a todos de que la Tierra estaba en reposo razonando de esta manera: si se lanza una piedra hacia arriba [verticalmente, está claro, no oblicuamente], quien la lanza no se desplaza arrastrado por el movimiento de la Tierra y ve que la piedra cae al suelo [detrás de él o ella]: la piedra vuelve a caer en el lugar desde donde fue lanzada.  Aunque actualmente a éste hecho se lo considera como una prueba de que la Tierra gira [porque la atmósfera lo hace de manera solidaria con la misma, en vez de rezagarse], para los griegos era una prueba irrefutable de lo contrario.

Según Aristóteles, el Universo estaba compuesto de dos mundos.  El mundo sublunar era el mundo de los cambios porque sólo ahí podía haberlos.  Era el mundo de los cuatro "elementos" donde los movimientos "naturales" tenían lugar en línea recta, y siempre hacia o desde el centro del Universo, que era también el de la Tierra.  Estos movimientos se explicaban porque cada elemento buscaba su lugar "natural": la esfera de la tierra, la del agua, que la envolvía, la del aire, que envolvía las dos anteriores, y por último la del fuego, que envolvía todas las demás.  A los movimientos del mundo sublunar los llamaba "violentos".

El mundo supralunar [o sea, más allá de la Luna] era inmutable y ahí el único movimiento posible, el movimiento "natural", era el movimiento circular uniforme y perenne alrededor del centro del Universo.  Todas las estrellas tenían ese movimiento, con excepción de siete, los "planetas" --el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno--, cuya velocidad es variable, y que toman periódicamente un movimiento retrógrado.  ["Planeta" en griego significa "errante", "caminante", "vagabundo".]

Entonces, ¿cómo explicar estas irregularidades?  Platón, al plantear su pregunta, estaba diciendo: esto es irregular sólo en apariencia.  La regularidad está ahí, oculta.  Sólo hay que descubrirla.  El primero que trató de dar una respuesta a éste problema fue Eudoxio (408-335 a.C.).  Todavía no había comenzado la gran era de la astronomía griega, que culminó con Tolomeo, pero ya había un conocimiento del movimiento de los planetas, aunque era cualitativo, global, y no un conocimiento detallado.  Los astrónomos más importantes aparecieron cinco siglos después del Siglo de Pericles [el siglo V a.C., la Edad de Oro ateniense y también la de su colapso, luego de su derrota en la Guerra del Peloponeso], principalmente en Alejandría. 

[Es la ciudad de la famosa biblioteca de cuyo incendio algunos culpan a las tropas de Julio César, y también la de Hipatia, personaje del siglo IV d.C., matemática, filósofa y la primera mujer astrónoma, supuestamente asesinada por una turbamulta azuzada por el Obispo Cirilo, algo para lo que parece no haber pruebas definitivas, sin que eso vaya en desmedro del hecho histórico de la ferocidad y la intolerancia propias del cristianismo, actitudes que caracterizan a todas las tres fes abrahámicas (de tal madre, tales hijas). 

Una película del año 2.009, titulada "Ágora", narra su vida.  Los cristianos armaron el gran escándalo porque les pareció que la película, cuyo director es ateo, tenía errores históricos y desprestigiaba su fe, otros dicen que, aunque es cierto que tiene inexactitudes, a los cristianos sí se los representa verazmente en ella como gente ignorante.  Fueron quienes acabaron con la biblioteca a fines del mismo siglo de Hipatia porque la veían como un templo del paganismo, que es tanto como decir "obra del Demonio".  Se dice que con eso desapareció 80 por ciento de la civilización griega, sin contar con quien sabe cuantos manuscritos de culturas asiáticas y africanas.  ¡Sipote desperdicio!  (Piensa uno en la hoguera en la que pusieron a arder toda una montaña de códices mayas los patanes ibéricos.  Siguen los bellacos con la patanería de hacer del sufrimiento físico su programa familiar dominical predilecto.)  El progreso científico se detuvo durante unos cinco siglos, hasta que los árabes lo resucitaron en el siglo IX.  Fue más bien ese el inicio del tal Renacimiento, no varios siglos después en Italia.   

De Annie Besant, que fue Presidenta Mundial de la Sociedad Teosófica, se decía que era reencarnación de Hipatia, y George Bernard Shaw, el dramaturgo, opinaba que ella era el mejor orador del Imperio Británico.  La S.T. fue fundada en la ciudad de Nueva York en 1.875.  Luego instaló su sede principal en Madrás, en la India, donde se recuerda con respeto y gratitud a Annie Besant por su contribución al movimiento independentista.  Ya pocos saben allá que es la S.T. 

Mi abuelo materno, Ramón Martínez Rodríguez, que fundó la primera logia teosófica en Colombia en 1.921, llamó "Hipatia" a una de sus hijas, que resultó ser luego mi propia progenitora.  Ella se rebeló contra el misticismo del padre (y contra su propio nombre extravagante, por lo que firmaba "Patty" para disimularlo, y la gente creía que se llamaba Patricia), por razones familiares dramáticas que sería largo explicar, acabó en el ateísmo.  Nos crió como ateos y lo fui durante mis primeros 20 y pico de años.  Creo que el gran cambio se transparenta en mis comentarios sarcásticos sobre la nueva ortodoxia del Gran Pum.  Mucho se comentaba entre los teósofos colombianos la coincidencia del nacimiento de mi abuelo en el mismo año de la fundación de la S.T.  Murió en 1.960, cuando tenía yo apenas 8 años, así que lo conocí poco en lo personal.  Ya estaba muy achacoso, vivíamos en ciudades distintas y jamás se acercó a hablarme.   

Era liberal y por eso tuvo que huir del país, hacia Centroamérica, luego de la Guerra de los Mil Días.  Fue allá donde descubrió la teosofía, algo que pudo haber atenuado un poco su anticlericalismo liberal (es una suposición).  También fue masón.  Algo de esto aparece en mi relato de la vida real "La muerte de Alicia" en http://transcripcionesreveladoras.blogspot.com/2013/01/la-muerte-de-alicia.html

Esto no pretende ser una campaña disimulada de proselitismo.  Nunca me uní a ninguna organización, ni creo que sea necesario en todos los casos.  La teosofía jamás medró en Colombia, como sí lo ha hecho en el Reino Unido y los Estados Unidos.  En Colombia hubo una época en la que teósofos y rosacruces andaban en disputas mezquinas y no sé en que acabó esa pelea tan indigna y vergonzosa.  Se menciona el asunto de la teosofía por tener alguna relación de género histórico con la astronomía, por lo de Annie Besant (que también fue atea inicialmente, y además feminista, cuando eso era visto como una actividad escandalosa y subversiva, y a las feministas británicas que se declaraban en huelga de hambre en las cárceles las alimentaban a la fuerza con embudos como los que usan para lo mismo con los gansos del paté de foie gras).]

N.B.  Lo de Eudoxio queda para el próximo capítulo porque mis comentarios intercalados sobre la cosmología, el experimento casero de los globos y la teosofía lo prolongaron demasiado, y eso que falta anexar, como quedó anticipado, los razonamientos de Kant que demuestran como se puede probar dos afirmaciones contrarias cuando se trata de cuestiones inaccesibles desde la experiencia cotidiana.

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No recuerdo ya donde copié a mano esto.  Pudo ser en alguna exposición sobre el filósofo.  En el encabezamiento decía:

Crítica de la razón pura
Dialéctica trascendental -  Antinomia de la razón pura
Primer conflicto de las ideas trascendentales

También se daba esta explicación: "Las antinomias fueron una de las fuerzas propulsoras de la filosofía crítica."  En la misma hoja suelta agregué un pasaje pertinente tomado de un libro que ya no tengo y que creo era sobre la filosofía occidental: "La Crítica de la razón pura de Kant suele considerarse como una amenaza a la metafísica, pues pretende mostrar que nuestra comprensión cae en contradicciones cuando se aventura más allá de los límites de la experiencia posible."  Es justamente lo que está sucediendo en el campo de la cosmología en nuestros días, y es que el cosmólogo se vio súbitamente metido en terra incognita, propia de teólogos, y no sabe que hacer con ese hueso duro de roer.


TESIS
El mundo tiene un comienzo en el tiempo.

Demostración

En efecto, supongamos que el mundo no tenga comienzo en el tiempo: siendo así, hasta cualquier momento dado habrá transcurrido una infinita serie de estados de las cosas del mundo que se suceden unos a otros.  Ahora bien, la infinitud de una serie consiste en que no puede completarse nunca por medio de sucesivas síntesis, por lo tanto es imposible una serie cósmica infinita transcurrida y, en consecuencia, un comienzo del mundo es condición necesaria de su existencia, que es lo que había que demostrar.  [Esa última frase es la célebre quod erat demonstrandum de los escolásticos medievales, que también se traduce como "lo cual debíamos demostrar".] 


ANTÍTESIS
El mundo no tiene ningún comienzo en el tiempo.

En efecto, pongamos que el mundo tenga un comienzo.  Como el comienzo es una existencia que va precedida de un tiempo en que no existe la cosa, es preciso que haya precedido un tiempo en que el mundo no fuera, o sea, un tiempo vacío.  Ahora bien, en un tiempo vacío no es posible que nazca cosa alguna, porque ninguna parte de tal tiempo tiene, ante otra, condición distintiva alguna de la existencia de preferencia a la de la no-existencia, por consiguiente, aunque en el mundo pueden comenzar varias series de cosas, el mundo mismo no puede tener comienzo y, por lo tanto, es infinito respecto del tiempo pasado.

Ahí aparece la vieja idea de que nada puede surgir de la nada, o ex nihilo nihil [fit].  En la teoría de la Gran Explosión está implícita esa idea porque de su "átomo primordial" no se dice de donde salió, y si, como algunos piensan, es el remanente de un universo anterior luego de su colapso catastrófico, habría entonces que explicar de donde salió el universo madre, y si es una sucesión de universos, habría que retroceder en el tiempo indefinidamente hasta el Gran Universo Madre, la Madre de Todos los Universos, y explicar de donde salió ese que es el comienzo de la serie, y si no hay un comienzo entonces Todo lo Que Existe, Existió o Existirá es una Manifestación Eterna, sin comienzo ni fin, y posiblemente Todo exista simultáneamente en una categoría o nivel de la existencia que es intemporal, con imágenes como en un rollo de película, instante por instante, que Alguien nos proyecta parcialmente --en promedio, unos 70 años de imágenes de ese rollo que llamamos "la Vida"--, para hacernos creer que es un episodio animado de instantes sucesivos. 

El horror al infinito hace que los científicos ortodoxos se ingenien meros cálculos matemáticos en un papel para acomodarlos a sus prejuicios, pero se estrellan con la Nada en su comienzo del Ser, y para no tener que explicarnos lo inexplicable salen con la excusa de que no tiene sentido preguntarse que vino antes: "Hasta ahí retrocedemos y no se diga más del asunto."  Roma locuta, causa finita

Esto dice J. Ferrater Mora, el filósofo español, en su Diccionario de filosofía:


NADA.  (…)  Muchos pensadores griegos se atuvieron a la tesis de que de la nada nada adviene; afirmar lo contrario equivaldría, como puso de relieve Lucrecio (De rerum natura, I, 150-210), a destruir la noción de causalidad, a admitir que de cualquier cosa podría surgir cualquier otra cosa, a suponer que las cosas podrían surgir del azar y en sazones impropias.  (…)

El principio según el cual "de la nada, nada adviene" (véase Ex nihilo nihil fit) es un "principio de razón" generalmente estimado impugnable.  Racionalmente no se ve como de la nada, que no es nada, ni siquiera negación del ser, podría surgir algo, pero la idea de "creación" (véase), tan fundamental en la tradición religiosa hebreo-cristiana y tan importante en la teología y filosofía cristianas, parece o negar el mencionado principio o admitir que funciona sólo dentro de ciertas limitaciones.  La concepción según la cual de la nada adviene el ser creado (ex nihilo fit ens creatum) pone de relieve la "preeminencia" o, en todo caso, la "importancia" de la nada, no porque la nada misma tenga ningún poder o eficacia, sino porque si Dios ha creado el mundo, éste mundo "viene" de alguna manera de la nada.

(…)

Las opiniones de Heidegger sobre nuestro tema [la nada] son inversas a las de Bergson.  Mientras Bergson trata de explicar por que se afirma que hay una nada, Heidegger se pregunta por que no la hay, es decir, se formula la misma pregunta de Leibniz: "¿Por qué hay algo ('ente') y no más bien nada?"


EX NIHILO NIHIL FIT.  El principio en cuestión fue sostenido con toda consecuencia por los eleatas.  Parménides (véase) (Diels-Kranz, 28 B fr. 8-9) ["fr." es abreviatura de "fragmento" y se la usa para indicar que el pasaje es un mero fragmento de una obra íntegra perdida, posiblemente destruida por la Infame, como llamaba Voltaire a la Iglesia Católica] señala que del No-Ser ("Nada") no puede hablarse siquiera en virtud del principio de que sólo el Ser es; el No-Ser (la Nada) no es.  El Ser ha sido siempre (donde "siempre" no significa "todo el tiempo", sino más bien eternamente).  Meliso de Samos señala que el Ser no puede originarse o engendrarse, pues en tal caso debería surgir de la nada, pero si fuese nada, no podría engendrarse de la nada (…).  (Diels-Kranz, 30 B, 1)  (…)  El principio de que nada surge de la nada fue afirmado insistentemente por los epicúreos (cfr. cita de Lucrecio en NADA).

Los autores cristianos, en tanto que mantuvieron la idea de que el mundo ha sido creado de la nada por Dios, no podían sostener con toda consecuencia el principio de referencia, pero se ha sostenido éste principio en lo que se refiere a las cosas creadas.  Para el mundo natural, en efecto, es cierto que ex nihilo nihil fit: "ningún ser creado puede producir un ser absolutamente"; lo que sucede es que el mundo mismo en su totalidad, como ente que es, ha sido creado (cfr. Sto. Tomás, S. Theol., I q. XLV, art. 5).  [La alusión es a su Summa Theologica.]


Se hace evidente ahí la arbitrariedad y el carácter ilógico y contradictorio de las teologías abrahámicas.  Un caso evidente es el de las ascensiones o asunciones al "Cielo", un mundo inmaterial, en cuerpo y alma, sin que nos hayan justificado nunca la presencia de un cuerpo material en un  contexto inmaterial.  En lo que respecta al concepto de "creación" las teologías orientales sí son consistentes: proclaman que el Universo no es un ente creado sino una manifestación del Ente Eterno y por ende Increado, y que no puede hablarse de una "Creación".   

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