viernes, 29 de enero de 2016

Curso de astronomía.- 1. Prólogo


Fue uno de varios "cursos libres" dictados en la sede de Bogotá (la Ciudad Universitaria o Ciudad Blanca) de la Universidad Nacional de Colombia en 1.985, teniendo yo apenas 33 años cumplidos.  Coincidentemente, me correspondió la "tarjeta de inscripción"  # 33, un número llamativo con algo de legendario que aparece repetidamente en la historia.  No es que sea pertinente, pero comentemos algo sobre eso, aunque sea someramente. 

Se dice que no pasaron de esa edad Jesús y Alejandro Magno.  También están "los 33 Orientales", que fueron quienes iniciaron el proceso de la Independencia en Uruguay (pero hay una controversia con respecto al número exacto), y los mineros chilenos atrapados luego de un derrumbe en un socavón hace unos dos años.  Al cabo de dos semanas sin saberse nada de ellos por fin pudo taladrarse un conducto hasta donde estaban y ellos mandaron a la superficie por La Paloma, como lo bautizaron, porque por ahí les llegaba todo como caído del cielo, traído en el pico de un ave, el famoso mensaje escrito en un pedazo de papel que decía: "Estamos bien en el refugio los 33." 

Siendo algo de otra época, y como ahora la ciencia avanza a trote veloz, en algunos asuntos habrá que intercalar comentarios de "aggiornamento", o actualización, como decimos a eso por acá.  Por ejemplo, en esos días todavía se dudaba de la existencia de las estrellas neutrónicas y los agujeros negros. 

Por eso se nos advirtió lo siguiente: "Surgió entonces la teoría de las estrellas neutrónicas [para explicar los pulsares], la más corriente, y prácticamente aceptada.  No hay otra, pero esto no quiere decir que sea completa, o completamente convincente. (…)/Nos falta una cosa todavía más rara: los famosos huecos negros.  [Aquí se da el dato de la extensión de su posible radio.  (Por lo menos ya todo el mundo había oído hablar de ellos y eran 'famosos', pero ahora nadie los llama 'huecos'.)]  Estos todos son cálculos teóricos.  En estos casos la teoría de la relatividad predice cosas muy raras. (…)/Hasta donde una teoría como esta de las estrellas neutrónicas, que es consecuencia de la teoría de la relatividad especial y ha sido construida para explicar una determinada clase de fenómenos, puede predecir la existencia de huecos negros, hasta donde se puede asegurar que la teoría no cobra vida propia, es decir, se la utiliza para obtener resultados a los que luego se asigna un fenómeno físico, es algo imposible de determinar.  No hay explicación alternativa convincente.  No hay evidencia completa y total de la existencia de estos objetos."  Son palabras textuales del profesor, como lo es una buena parte de mis notas del curso.  

Ahora los tienen incluso clasificados en dos categorías: los galácticos, que parece que casi todas las galaxias, incluyendo la nuestra, tienen en el centro, y los estelares, resultado del colapso catastrófico de estrellas que sobrepasan determinada masa.  El hipercélebre Prof. Stephen Hawking anda diciendo que no son tan negros y que en realidad algo se escapa de ellos.  De todos modos sí son como barriles sin fondo que se tragan todo lo que se les atraviese, sumideros de los que no se sabe a donde conducen, suponiendo que llevan a algún lado.

Todavía conservo esa tarjeta, junto con el programa de dos hojas de la serie de cursos libres (impreso en tinta azul y en cuya portada hay un diseño decorativo de líneas retorcidas del tipo art nouveau como el de los carteles de Alphonse Mucha), una hoja mimeografiada con la descripción del curso, y claro, el cuaderno, uno de papel cuadriculado de las notas pasadas en limpio con base en las apresuradas que escribía y dibujaba en clase.  Tiene 135 páginas numeradas.











Material impreso relacionado con los cursos libres: mi tarjeta de inscripción (# 33) del de astronomía, la descripción del curso y la primera página de las cuatro del programa de los cursos libres  (un pliego doblado en dos)


En los meses posteriores al curso estuve complementando lo escuchado con lecturas de textos de astronomía en la Biblioteca Luis Ángel Arango, viendo a ver si podía aclarar varias cosas que habían quedado meramente esbozadas, como era inevitable que sucediera en un curso básico de ese género, sobre un campo de estudio tan extenso, profundo y complicado.  Copié decenas de pasajes en el envés de los papelitos que sirven para solicitar fotocopias en la biblioteca, y en unos pocos casos en hojas sueltas de papel rayado de tamaño "carta".  Todo quedó asegurado con ganchitos papeleros a las hojas del cuaderno.  En algunas páginas hay más de diez papelitos.  Son verdaderos paquetes, y pesados, que obligan a pasar las páginas con mucho cuidado.  Ese material adicional convierte el cuaderno en un archivo voluminoso, casi que en una enciclopedia.  Son 43 ganchitos: 8 en el canto superior del cuaderno, 16 en el canto derecho y 19 en el inferior.  Algunos agarran papelitos a ambos lados de la hoja.  Sentarse a leer todos sería casi como hacerlo con un libro entero.     

Consultando en la biblioteca el libraco Astronomy: Fundamentals and Frontiers (1.977), de Jastrow, un astrónomo de los más conocidos, y Thompson, me sorprendió descubrir que el Prof. Brieva, que fue quien dictó el curso, había tomado todo lo relacionado con la evolución estelar directamente de ahí, incluyendo un diagrama, en una narración llevada paso a paso. 

Cuando llegó la Era de la Internet (género femenino porque es una red, la International Network, de computadores [ordenadores]) descubrí que los profesionales son como una casta que cuida ferozmente sus secretos: imposible conseguir ahí ciertas explicaciones a nivel universitario, como también sucedió con los textos en la biblioteca.  El astrónomo Carl Sagan fue criticado por sus colegas por haber querido divulgar sus conocimientos demasiado liberalmente en la serie para la televisión llamada "Cosmos".  Quedó con muchos enemigos.  Pudo haber sido también porque envidiaban su éxito comercial.  "Celos profesionales" llaman a eso.  En el cuaderno sigue habiendo temas que no he podido aclarar.

Un cuarto de siglo después, en el 2.010, vino otra sorpresa cuando topé, como con una reliquia perdida, en el mercado del libro usado, que es inagotable en Bogotá, y no recuerdo ya si fue en una de las ferias del libro del Parque Santander (ahora combinadas con las de artesanías y con anexo en la Plazoleta del Rosario, y me dicen que quieren acabarlas), o entre los libros que venden en las aceras de las calles del centro, o en la caseta de algún librero en el sector de San Victorino, con un librito del profesor titulado Introducción a la astronomía, de 156 páginas, publicado por la U.N. en el mismo año del curso y de cuya existencia no creo que estuviera enterado, basado en el curso pero con una exposición de los temas seca y escueta como el Desierto de la Tatacoa, muy diferente de la del curso.  La bibliografía incluye el texto de Jastrow y Thompson. 







Era un ejemplar defectuoso al que le faltaban las primeras 32 páginas.  En su lugar estaban repetidas las últimas 28 (desde la 129), y además puestas doblemente al revés, patas arriba y en orden descendente, de tal manera que al abrir el libro lo primero que se veía era el envés de la última página.  Lo compré habiéndome percatado de eso porque la experiencia me había enseñado que cuando se presenta un caso de esos lo más probable es que haya un ejemplar íntegro en la biblioteca antedicha y podrá uno ir a  fotocopiar las páginas que faltan, algo que volví a confirmar.  Es como si la biblioteca estuviera siempre pendiente de todos los libros disponibles en la ciudad y se apresurara a adquirir los mejores.  Esto es admirable.  Además solicitan a los usuarios que sugieran libros que se justifique conseguirles.

En la introducción dice: "La acogida entusiasta de las personas inscritas y la relativamente limitada tasa de deserción parecen indicar que los objetivos establecidos al planear el curso se lograron plenamente."  Lo de la acogida fue cierto, lo de la deserción no tanto, y el logro de los objetivos fue parcial más bien que cabal. 

El cupo era de 150.  Inicialmente asistía juiciosamente toda una multitud.  Fue llegando cada vez menos gente, hasta el extremo de que se pasó por último, para dar remate al curso con las pocas clases que faltaban, de la muy amplia "sala de conferencias" del segundo piso del Auditorio León de Greiff, a la que se accede desde la parte posterior del edificio, que da hacia el oriente y la entrada de la carrera 30 (ahora la NQS) con calle 45, a un aula diminuta del muy menudo observatorio astronómico, que está bastante cerca de la entrada de la calle 53 y el Museo de Historia Natural, por el costado norte de los predios de la universidad (el campus, como dicen en latín en los Estados Unidos y comienzan a decir en Colochombia, donde hacen todo lo que se les ocurre hacer allá, por lo de Respice polum y demás).  En esos momentos creo que éramos, no digamos que meros cuatro, pero ya menos de diez chigüiros, y eso daba grima y tristeza.










Mi esbozo del observatorio minúsculo de la sede de Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia (Cuidad Universitaria), con fecha del 27 de febrero de 1.978.  En primer plano se ve un poste del alumbrado ubicado al lado de la vía que pasa frente al observatorio.  Siete años después asistí al curso de astronomía.  Se lo podrá ver mejor en la sección de fotos de mi cuenta en "Facebook".



Pudo deberse semejante desbandada a que fueron acumulándose los temas que quedaron explicados apresuradamente y como deshilvanados y poco claros.  En cambio de otros se dio explicaciones minuciosas.  De todas maneras para mí fue una oportunidad extraordinaria.  Yo sí que jamás perdí el interés. 

Además nunca hubo las "charlas en el Planetario Distrital"  ni las "sesiones de observación nocturna del cielo" anunciadas en la descripción del curso, y tampoco instrucciones sobre como observar "con instrumentos simples construidos por ellos mismos", o uso de "material audiovisual en profusión".  Me quedé con las ganas de armar mi propio telescopio o por lo menos de ver galaxias a través del telescopio del observatorio, que permaneció tan inaccesible como si hubiera estado en el Desierto de Atacama o en la Luna.  Se nos dijo que se traería a alguien que nos daría una explicación más detallada de la jerarquía de los distintos sistemas de determinación de las distancias en el Universo, y esa persona nunca se presentó. 

Fueron omisiones que tuvieron que haber contribuido a la pérdida general del entusiasmo, como pasa cuando se deja de lado lo prometido.  Repito que para mí fue más que suficiente, sobre todo porque "a caballo regalado no se le mira el colmillo" (pero, ¿¿acaso tiene un caballo colmillos que le miren, como los de un carnívoro??).  Los cursos realmente "libres" tenían un costo de 200 pesuchos, una suma que aun en esa época remota podía calificarse como de "simbólica", o eran gratuitos. 

El de astronomía era uno de los tres de la categoría "Ciencia", siendo los otros dos "Historia de la ciencia" y "Ciencia y política".  Había otras tres categorías: "Música" ("Músicas no occidentales", "Ópera" y "Música del siglo XX"), "Historia" (apenas "Historia del arte") y "Salud" ("Salud mental y sexualidad" y "Salud pública y maternoinfantil", ambos dictados por un equipo profesional de enfermería).  Asistí a algunos de esos otros cursos sin tomar notas.   

Los llamados "talleres" eran exclusivamente para profesores y estudiantes de la universidad y costaban 500, 1.000 o 2.000 pesos.  (Temas: biodanza, telares, madera, soldadura, guitarra popular, voz, danzas folclóricas y teatro de títeres)

Grande desilusión fue también el Cometa Halley.  Su llegada inminente a fines de ese año luego de una espera de tres cuartos de siglo tenía excitado a todo el mundo.  En esa coyuntura, nada más oportuno que un curso de astronomía.  En otras ocasiones había dado el gran espectáculo.  Esta vez no fueron favorables las posiciones relativas de la Tierra, el Sol y el intruso.  Creo recordar que había que ir a los cerros orientales en las madrugadas con binoculares ("prismáticos") para poder ver aunque fuera una manchita débil sobre el horizonte occidental.  No pude animarme a soportar noches de frío siberiano tratando de ubicar eso a ojo pelado, y no tenía ya mi par de binoculares de los días del colegio.  Ha transcurrido un poco más de un cuarto de siglo y falta medio más, así que queda para la próxima reencarnación. 

Eso mismo había sucedido con el Cometa Kohoutek a comienzos de los años 70.  Mi generación tuvo mala suerte con los cometas, pero buena con los otros extraterrestres, a los que se ve por todas partes desde el último año de la Segunda Guerra Mundial.  Es una invasión.  La razón que explica su carácter esquivo es como para discutirlo en otra ocasión.

También hallé no hace mucho en el mercado del usado, pero como nuevo, otro librillo de los de la editorial de la U.N. y del '85, éste de apenas 63 páginas, que el autor llama "esta apresurada cartilla", y justificadamente, porque era sobre el cometa que se acercaba a toda prisa: El Cometa Halley, del ingeniero, astrónomo, historiador y musicólogo Jorge Arias de Greiff, que colaboró dictando la segunda clase del curso, sobre la astronomía del Egipto faraónico y la babilónica, para iniciar el primer tema del mismo, que fue la historia de la astronomía.  En la bibliografía de éste otro libro aparece el antedicho del Prof. Brieva.  El Prof. Arias parece ser un astrónomo e historiador de los de afición (lo segundo como en el caso de la muy "mediática"  Diana Uribe, que tiene estudios más bien de "filosofía y letras"), ya que lo que se lee en la contraportada es solamente esto: "Ingeniero civil de la Universidad Nacional de la que ha sido profesor desde hace más de cuarenta años; es director del Observatorio Astronómico Nacional en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, de la que ha sido decano y rector".  Sea como sea, todas sus actividades adicionales a la de ingeniero son de categoría profesional.  Ha construido sus propios instrumentos astronómicos, toca el corno francés, no de oído sino con partitura, se sienta a escuchar música orquestal siguiéndola con partitura de director y ha escrito libros sobre asuntos históricos. En la emisora de la Universidad J. Tadeo Lozano se lo oye leyendo las tramas de las óperas wagnerianas y asegura que no son judeófobas … pero el compositor sí que lo era.  Consideraba al filósofo Nietzsche como un traidor a su raza porque tenía amigos judíos (como aparece señalado en mi transcripción de la narración de un documental sobre Nietzsche de la televisión alemana oficial, la Deutsche Welle, en http://transcripcionesreveladoras.blogspot.com/2013/01/no-soy-un-hombre-soy-dinamita-tras-las.html).





Es un colega del Prof. Brieva, del que se dice en la contraportada del otro libro: "Se graduó de ingeniero civil en la Universidad Nacional de Colombia y realizó estudios de postgrado en la Universidad de París, en donde obtuvo el diploma de Estudios Avanzados en Astronomía./Vinculado a la la Universidad Nacional desde 1964, ha tenido a su cargo numerosos cursos relacionados con la astronomía.  Ha sido director del Observatorio Astronómico Nacional, decano encargado de la Facultad de Ciencias de Bogotá, representante de los profesores en el Consejo Superior Universitario y rector de la universidad./Miembro personal de la Unión Astronómica Internacional y numerario de la Academia Colombiana de Ciencias, el Profesor Brieva es autor de diversas publicaciones en el campo de su especialidad.  Actualmente es profesor asociado adscrito al Observatorio Astronómico Nacional y tiene a su cargo el curso de mecánica clásica en la Facultad de Ciencias de Bogotá." 




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Descripción del curso mencionada anteriormente:


CURSOS LIBRES

TITULO: INTRODUCCION A LA ASTRONOMÍA
PROFESOR: EDUARDO BRIEVA B.

OBJETIVOS: Presentar en forma simple, concisa, pero con el mayor rigor posible, los temas principales de la disciplina astronómica, dejando de lado aquellos que, por su complejidad y especialización, necesitan de un tratamiento matemático sofisticado [pero ese término es un anglicismo cuando se lo usa queriendo decir algo así como "avanzado", "complejo" o "refinado"].  Se trata, además, de destacar las relaciones existentes entre la astronomía y otras disciplinas.

METODOLOGIA: Además de la exposición del tema en conferencias magistrales se utilizará material audiovisual en profusión, se harán una o dos charlas en el Planetario Distrital, así como algunas sesiones de observación nocturna del cielo.  Además se intentará que los asistentes observen sistemáticamente, durante el tiempo que dure el curso, algún objeto de interés (Sol, Luna, planetas, etc.) con instrumentos simples construidos por ellos mismos.

PROGRAMA: 1) Desarrollo del pensamiento astronómico.  2) Nacimiento de la astronomía.  3) Comienzo de la astronomía moderna.  4) Movimiento de los cuerpos celestes.  5) Tierra y cielo.  6) La Luna.  7)  Atomos y luz (opcional).  8) Telescopios.  9) El Sistema Solar.  10) Distancias y movimientos de las estrellas.  11) Análisis de la radiación estelar.  12) Masas y dimensiones.  13) Estrellas en general.  14) El Sol.  15) Estrellas peculiares.  16) La Galaxia.  17) Estructura y evolución estelares.  18) Galaxias.  19) Cosmología.

REQUISITOS: Conocimientos elementales de matemáticas y física.  Inscripción previa.

CUPO: 150 personas

LUGAR: Sala de conferencias, 2º. piso, Auditorio "León de Greiff"

HORARIO: Dos sesiones semanales, lunes y miércoles, de 6 a 7:30 p.m., durante 15 semanas, a partir del 16 de abril

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Presentación de los cursos libres en el programa de los mismos:

DEPARTAMENTO DE DIVULGACION CULTURAL
CURSOS LIBRES

En la hoja central de este plegable encontrarán ustedes una serie de actividades de índole académica, extracurricular, que hemos denominado CURSOS LIBRES.  Están abiertos a toda la comunidad universitaria y tienen por objeto principal dos acciones sencillas: divulgar un conocimiento que poseemos en la universidad y que se ha eclipsado detrás de una formación profesional que cada día se torna más técnica y especializada y, por otra parte, ir abriendo un espacio de discusión en torno a la cultura misma.  En este espacio se darán cita las personas más diversas, provenientes de variadas disciplinas, que se peeocupan por el tema de la cultura, por ese conjunto de actividades que creamos y que nos definen.  Los CURSOS LIBRES constituyen una actividad de toda la Universidad Nacional.  Las facultades, los profesores y los estudiantes colaboran generosamente para su realización.  Los invitamos para que sean críticos permanentes de estas actividades. 

PARTICIPACION EN LOS CURSOS LIBRES

Requisitos: Los que aparezcan indicados en cada curso.

Inscripciones: Departamento de Divulgacion Cultural de la universidad, 2º. piso, Auditorio "León de Greiff", Tel. 2-69-91-11, ext. 360

Costos: Según el curso, se ha indicado un costo mínimo destinado a recuperar el valor de los materiales invertidos en el curso.  [En lo de los telares, la madera y la soldadura el alumno debía "asumir los costos de los materiales".]

Coordinación general: Profesora Clara Helena Sánchez

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