martes, 22 de agosto de 2017

7A. Los 3 Copérnicos: el Sucio, el Tapado, el Limpio

Hace ya un año y medio, comenzando el 2.016, pasaba por el Parque de la Independencia, donde está el Planetario Distrital (de Bogotá, D.C., que es Distrito Capital, una jurisdicción propia, como la del Distrito Federal de Ciudad de Méjico, D.F., o la de Washington, D.C.), y se me ocurrió fotografiar la estatua polaca de Copérnico instalada detrás del planetario (aprovechando que andaba siempre con la cámara electrónica para usarla como reloj, luego de que se me averiara el de pulsera), decisión oportuna porque pude ahora incluirla aquí como la primera en una serie del tipo "antes y después" como las que se ve en los anuncios comerciales.




Pasaron los meses.  Luego, hace poco, en los primeros días del mes pasado, me sorprendió verla envuelta y amarrada, como las obras extravagantes de arte paisajístico o "ambiental" de Christo y su compañera, que envolvían con tela de propileno cosas como edificios, puentes y litorales.  ¿¿Qué iban a hacer con la estatua??  No me tomé el trabajo de entrar al planetario a indagar.







Mes y medio después la vi ya destapada y limpia.  Relucía la piedra, como recién salida de la cantera.  Durante muchos años había permanecido pintarrajeada por lo que llaman "vándalos", de los que usan latas de pintura con atomizador.  Lo que sí no arreglaron fue la inscripción desfigurada por golpes brutales, dados no se sabrá nunca con que objeto contundente, ni con que propósito, que dice: " … -L [V] -ENTENARIO DEL NACIMIENTO DE etc.".  En la parte trasera de la estatua hay una inscripción con el nombre del escultor, la fecha y el lugar.














En la primera foto se ve al fondo la Plaza de Toros de Santamaría (con muros vandalizados).  Los "antitaurinos" quieren que se prohiba su uso para hacer del sufrimiento físico una diversión, y que sea exclusivamente para eventos "culturales", si la Corte Constitucional lo permite.  Sus magistrados siguen siendo "como una mula muerta atravesada en el camino".  La pelea lleva ya muchos años.  En la última con estatua se alcanza a ver algo de la cúpula del planetario más allá del árbol.  La secuencia termina con dos de la cúpula brillando bajo el sol.  En la primera se ve la fachada posterior del planetario estropeada por mamarrachos toscos.

(Un detalle relacionado con dicha cúpula: la superficie interior no tiene un acabado adecuado.  Se nota el mosaico de ladrillos de su estructura, un defecto basto para cualquiera que haya ido al Planetario Hayden en la ciudad de Nueva York.  Allá  esa superficie cóncava es tan impecable como una hoja de papel de dibujo en blanco.  Apagan las luces, comienza el espectáculo y ya no se ve los ladrillos, pero con las luces prendidas eso se ve horrible, como algo todavía en obra negra.  Sugiero esto: que pasen más manos de revoque, yeso o lo que sea hasta tapar los ladrillos.  ¡Qué chambonada!  Una estampilla [sello de correo] argentina bella muestra al planetario de Buenos Aires, y uno se pregunta: ¿sí hicieron allá las cosas como debe ser?) 




En la tierra del macizo de plantas ornamentales situado detrás de la estatua la entidad que se encargó de la labor, la Asociación Para el Desarrollo Infantil Torres del Parque (un conjunto lujoso de edificios de apartamentos en el costado norte del parque que tiene incluso alberca con fuente [tres chorritos miserables como de pipí de perro, ninguna Fuente de Trevi], de un arquitecto célebre de apellido Salmona, ya fallecido), había puesto una hilera de avisitos suplicantes, un intento lastimoso de disuadir a los patanes.  Hace poco, en una noticia relacionada con el planetario que se vio en la televisión, la presentadora, ingenuamente, pidió que no siguieran dañando la fachada, como si creyera que eso pudiera servir de algo.







Las fotos son como una representación de las etapas sucesivas en la vida del personaje, pero al revés.  Primero fue el Limpio, funcionario eficiente y apreciado por todos, canónigo y administrador de los bienes comunes del cabildo local, en Frombork, Varmia, luego el Tapado y Amarrado, que no se atrevía a publicar su obra por temor a que lo carbonizara la Santa Inquisición (apareció ya al final de su vida, habiendo sido persuadido por amigos, entre los que había por lo menos  dos jerarcas católicos liberales, pero con dedicatoria para el papa en el prólogo para evitar ser acusado de hereje, y murió en el mismo año de la primera edición), y por último el Sucio, porque quisieron perjudicarlo con calumnias rastreras.

Con Copérnico, ya anciano, vivía como ama de llaves Ana Schilling, de la que se cree era hija de un maestro medallista sobresaliente.  Siendo joven y hermosa, hubo suspicacias, por lo que el obispo de Varmia sugirió que era mejor que ella se fuera, y tuvo que irse. 

Para ocupar el cargo de canónigo bastaba con las órdenes inferiores, que Copérnico poseía, por ser clérigo de diócesis.  Su posible condición de sacerdote sigue provocando controversias entre los historiadores.  Él mismo nunca se arrogó esa dignidad.  Siempre se identificaba como "canónigo" al firmar, y todos le daban el trato de "canónigo" o "doctor".  Había estudiado derecho y medicina.

Muy diferente fue Brahe, un aristócrata que abusó tanto de los campesinos siendo señor feudal de la Isla de Jven, donde lo había instalado un rey, que se le rebelaron y tuvo que irse.  Parece que ya ni el rey soportaba su arrogancia.  Fue la soberbia que llevó a tantos a la guillotina dos siglos después.
   

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